Los helvéticos dominaron el cuero y el ritmo ante un bloque transalpino muy pasivo. Xhaka dictó y un golazo de Vargas sentenció el choque (2-0). Spalletti, en la diana.
Un gol del madridista, en el rechace de un penalti fallado, había metido su país en octavos. Pero los transalpinos sobrevivieron en una segunda parte agónica (1-1).