Durante la campaña electoral, cuando Rubalcaba ya sabía que no ganaba ni con trampas, el candidato del PSOE se llenó la boca con el argumento de que los socialistas harían una oposición constructiva; no como el PP, que sólo había entorpecido todas las inteligentes medidas de Zapatero para salvar a España. Esas medidas tan sabias que lograron que nuestro país doblara la tasa de paro de la UE y sea el hazmerreir de medio mundo.
Es muy interesante analizar la acción política de Rajoy en los dos meses que lleva en el cargo de presidente del Gobierno, donde se ha conducido como un malabarista que camina sobre el alambre mientras arroja antorchas al aire; y donde debe cuidar de que no se caiga ninguna, a la vez que no se cae él mismo.