interpretará Simon Boccanegra
Plácido Domingo clausura la temporada del Teatro Real con más entusiasmo y energía que nunca
martes 20 de julio de 2010, 19:47h
El tenor español ofrecerá la ópera de Verdi "Simon Boccanegra" los días 22, 25 y 28 de julio. Con las entradas agotadas en pocos minutos, el Teatro ha decidido colocar una pantalla gigante en la Plaza de Oriente para que el público que no ha podido conseguir un billete, pueda disfrutar de la interpretación del proclamado tenor más grande de la historia.
A Plácido Domingo le gusta venir a Madrid todas las temporadas, pero el pasado año el concierto previsto tuvo que ser suspendido y no había vuelto a subirse al escenario del Real desde la ópera barroca El Tamerlano, en marzo de 2008. Ayer, el tenor llegó a la capital y esta mañana ha presentado a la prensa, junto con el resto del reparto, Angela Gheorghiu, Ferruccio Furlanetto y Marcello Giordani, la obra que interpretará durante 3 funciones, los días 22, 25 y 28 de julio, y que este año ya le ha llevado por algunos de los teatros de ópera más importantes del mundo. De hecho, Madrid es la última de las escalas de Simon Boccanegra, la intensa ópera de Verdi en la que Plácido afronta el papel protagonista escrito para barítono, después de haber cosechado un enorme éxito en Berlín, Nueva York, Milán y Londres con el que se ha considerado acontecimiento principal de la presente temporada lírica internacional.
Y en palabras del gran tenor español, después de haber estado retirado cinco semanas desde que tuvo que pasar por el quirófano para que le fuera extirpado un pólipo en el colón, vuelve, si cabe, con más entusiasmo y más energía que antes. Aunque, advierte que ahora, antes de hablar de su enfermedad, intenta a través de sus palabras concienciar a la gente para que se haga los análisis y las colonoscopías necesarias para conseguir que el mal pillado a tiempo tenga una feliz solución, como ha ocurrido en su caso. “Ha sido un año difícil, pero he tenido suerte”, ha declarado, asegurando estar muy feliz de cantar una vez más en Madrid, ciudad en la que nació y en la que debutó hace 40 años con La Gioconda, en el Teatro de la Zarzuela, a pesar de que “siempre quieres dar más cuando actúas ante el público que consideras más cercano y ello hace que estés más nervioso”.
En realidad, no parecía nervioso pero sí entusiasmado, con esa energía que el tenor transmite a través de la pasión con la que habla sobre su profesión y los nuevos proyectos o que hace que se haga cargo del micrófono y formule él mismo las preguntas más interesantes a sus propios compañeros de reparto. Una pasión que siente también de forma profunda por los deportes, porque para él, la música y el deporte tienen mucho en común, un lenguaje que todo el mundo entiende. Y en estas últimas semanas, el deporte español, además, le ha dado muchas alegrías de las que ha sido testigo directo, porque estuvo presente cuando Pau Gasol ganó el segundo anillo de la NBA, cuando Nadal ganó en Wimbledon y, cómo no, durante el Mundial de Sudáfrica en el que pudimos verle saludando a los chicos de “La Roja”, para quienes ha tenido palabras de admiración y cariño. Sólo sufrió una pequeña decepción, que confía que se resuelva este próximo fin de semana en el Gran Premio de Alemania, después de que en Valencia, Fernando Alonso se viera perjudicado por lo que Plácido ha calificado de “actuación poco ética”.
Por supuesto, Plácido se siente correspondido. En Madrid, las entradas para las tres funciones en las que el proclamado tenor más grande de la historia canta el famoso papel para barítono de Simon Boccanegra no duraron en las taquillas más de unos minutos. Nadie quiere perdérselo, aunque muchos ya han asumido que tendrán que verlo el domingo 25 en la pantalla gigante que el teatro colocará en la Plaza de Oriente para que todos puedan asistir en directo a la función. Es la ópera más esperada de la temporada y coincide, además, con el adiós de Antonio Moral, director artístico del Real, y de Jesús López Cobos, director musical, una despedida respecto de la que Plácido no ha querido dejar pasar la ocasión para decir públicamente la enorme alegría que ha tenido estos últimos años por haber colaborado con ellos, y con el deseo para Miguel Muñiz, director general del teatro, de que la continuación sea igual de afortunada.