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La crónica gastronómica

El Amparo de Andrea

El restaurante El Amparo es uno de los lugares más conocidos y más valorados de Madrid desde hace muchos años. Desde que María Guasp, con Ramón Roteta y con el apoyo de algunos accionistas importantes lo pusiera en marcha hace más de 20 años, El Amparo ha sido siempre un lugar de referencia en nuestra capital.

Rafael Anson

27-05-2010

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Ante todo, por el lugar donde se encuentra, un callejón, en la calle Jorge Juan entre Velázquez y Serrano. Un lugar aislado y extraordinariamente simpático y popular. En segundo lugar, por una decoración, de Casa y Jardín, de Paco Muñoz (sin duda, el mejor arquitecto interiorista que hemos tenido en España, fallecido recientemente), completamente original, combinando perfectamente con el nombre del restaurante. Es un auténtico refugio, un amparo, en un lugar indefinido, aislado, para momentos meteorológicamente adversos.

Pero, también, porque María supo dar desde el primer momento la importancia que tiene a la cocina. Por El Amparo, además de Ramón Roteta y Ramón Ramírez, han pasado Pierre Laporte y hasta Martín Berasategui. Últimamente, tuvo un periodo de decadencia, como suele ocurrir en todos los lugares y establecimientos tradicionales.

Por fin, hace cinco años, lo compró Arturo Fernández, uno de los mejores profesionales de la restauración de nuestro país, presidente de la Confederación Empresarial Independiente de Madrid, posible presidente de la Cámara de Comercio Madrileña, administrador de lugares tan emblemáticos como el Restaurante del Teatro Real.

Arturo Fernández da más de 50.000 comidas diarias, atiende numerosos comedores colectivos y es uno de nuestros principales protagonistas en lo que se refiere a catering. Pero, además, es un buen restaurador, con lugares como Príncipe y Serrano, Arturo Delfines, Hispano, Edelweiss, El Teatro Real o últimamente, El Amparo.

Y para conseguir que El Amparo recupere todo su esplendor ha “fichado” a un colaborador extraordinario, Andrea Tumbarello. De ahí, que ahora El Amparo se llame El Amparo de Andrea. Andrea Tumbarello es un personaje singular, economista, que entra en el mundo de la cocina y de la restauración por amor, después del matrimonio con su mujer Carol Recuenco. Y que adora a su hija pequeña, Carlotta, de 3 años de edad. Andrea es, sobre todo, un gran empresario, un gran gestor, un gran director de cocina y un gran cocinero, cuando quiere.

Su restaurante Don Giovanni es uno de los lugares de más éxito de Madrid, permanentemente lleno y donde todos sus clientes se quedan absolutamente satisfechos. Últimamente, asesora y dirige los antiguos restaurantes que llevaba Sergi Arola, las famosas Paninotecas D`E. Una en la calle Velázquez, otra en Juan Bravo y la tercera en Balbina Valverde. Además, se ocupa de uno de los dos restaurantes de La Finca Cortesin, que se ha convertido en uno de los lugares más atractivos de la Costa del Sol.

Muchos pensarán, como siempre, que no es fácil atender a tantos lugares. Y yo puedo poner el ejemplo de Joel Robuchon, 25 Estrellas Michelín, 4 restaurantes con 3 Estrellas y que, naturalmente, no está prácticamente nunca en ninguno de ellos. O el caso de Alain Ducasse, cerca de las 20 Estrellas Michelín y con 4 restaurantes con 3 Estrellas en lugares tan dispares y alejados como Monte Carlo, París, Nueva York o Londres.

En la cocina actual, lo importante es crear equipos, saber dirigir y gestionar y ofrecer a la clientela lo que quiera en cada ocasión. Pasar de la Alta Costura al Prêt-à-porter, como los grandes modistos. Y poder tener talleres donde ofrecer a la clientela lo mejor en cada caso. Esperemos que Andrea Tumbarello dedique el tiempo suficiente para formar equipo en El Amparo y para que en muy poco tiempo, El Amparo de Andrea vuelva a tener el prestigio, el glamour y el esplendor que tuvo El Amparo en el momento de su creación.

Quizás, uno de los mayores éxitos de Andrea Tumbarello ha sido poner de moda el Gin Tonic en Madrid. En la actualidad, el Gin Tonic se ha convertido en uno de los atractivos más importantes de muchos restaurantes y locales de copas de la capital de España. Concretamente, en El Amparo tienen una selección de más de 40 ginebras y de 5 ó 6 aguas tónicas, lo que permite al comensal disfrutar, antes o después de la comida, de un Gin Tonic verdaderamente inolvidable.



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