en el teatro real
Con Andrea Chénier, la ópera más famosa del compositor italiano Umberto Giordano, no valen los experimentos en la escena. El libreto escrito por Luigi Illica en Milán para su estreno en la Scala el 28 de marzo de 1896, describía unos hechos históricos y retrataba de la forma más realista posible los años del Terror en la Revolución Francesa, durante los cuales rodaron muchas cabezas y no sólo las de los aristócratas enemigos de la patria, también las de aquellos que, aunque revolucionarios, se atrevían a criticar un exceso de sangre que nada tenía que ver con los valores iniciales de la revolución. Fue el caso del poeta Chénier, de modo que la puesta en escena de una parte tan importante de la historia deja poco margen a esas innovadoras concepciones que pretenden contemporizar las obras, consiguiendo, en la mayoría de los casos, tan sólo desvirtuarlas.