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entrevista

Gabriel Calzada: “No hay que hacer recortes, hay que sacar la podadora”

viernes 27 de mayo de 2011, 20:42h
EL IMPARCIAL ha conversado con Gabriel Calzada, doctor en economía, profesor en la universidad Rey Juan Carlos de Madrid y fundador del Instituto Juan de Mariana, institución dedicada a la investigación y al debate de la doctrina liberal. Por C.C.
¿Qué tipo de retos tiene por delante la Fundación Juan de Mariana como think tank liberal?
Nuestro principal reto es cortar la dinámica que ha llevado a los españoles a creer que “papá estado” puede solucionar todos los problemas sin siquiera preguntarnos de dónde sale el dinero. Cada vez que “papá estado” aumenta el gasto público, lo hace metiendo la mano en la cartera de las personas cuando este tipo de solución es más ineficiente que buscar respuestas en el mercado, más voluntarias y menos coactivas. Por desgracia, esta mentalidad está muy arraigada en el debate público y ha contagiado tanto al PP como al PSOE, quienes parecen inmiscuidos en una carrera por ofrecer soluciones estatales en lugar de dar más libertad y favorecer un mercado más amplio. Quitar restricciones es uno de los retos más importantes que tenemos los liberales, así como que se vea el liberalismo no como una cuestión exclusivamente económica, sino como una ideología que está en todos los ámbitos. Queremos más libertad en todas las parcelas de la vida social, política y económica.


¿Ve un próximo protagonismo de estas ideas a escala global?
En Estados Unidos hay una serie de think tanks que llevan décadas trabajando en el campo educativo y eso está germinando ahora. Se vio en las pasadas elecciones presidenciales, en las que el candidato revelación fue el liberal Ron Paul, llegándose a hablar incluso de la “Ron Paul Revolution”, seguida por miles de jóvenes norteamericanos. ¿Se puede reproducir este fervor por el liberalismo en Europa? Lo veo más complicado. Después de un siglo de puro estatismo en el continente es muy difícil cambiar las creencias. Además, tenemos a Bruselas como capitán del barco, que sólo propone políticas armonizadoras. ¡Todos tenemos que ser iguales! En Europa se antepone la igualdad a la experimentación, que es lo que proponemos los liberales. Evidentemente va a ser difícil cambiar esta dinámica, pero creo que el curso de los acontecimientos nos acabará llevando hacia el liberalismo.


¿A qué parcelas limitar la intervención del Estado y por qué?
Yo diría que hay que acotar la intervención del Estado lo máximo posible porque, salvo contadas excepciones, un Estado grande supone un lastre para la sociedad civil. Hay que entender que el Estado funciona a base de quitar capacidad de decidir y quitar recursos a los ciudadanos, cuando la experiencia demuestra que así se crece muchísimo menos.

¿Defendería la retirada del estado de áreas en las que tiene un gran peso, como la educación?
Precisamente, uno de los grandes problemas que tiene la sociedad es que el Estado se haya metido en la educación. A mí me parece propio de la distopia de 1984. Los niños están obligados a ir al colegio y a aceptar un currículum impuesto que depende de la voluntad del político de turno. Es un modo muy eficaz de adoctrinar a la población sin que se dé cuenta. Estoy seguro de que en el futuro veremos como una auténtica locura que los seres humanos, durante más de 100 años, tuviesen un currículum obligatorio con una educación dirigida por el Estado. Lo que debería haber son currículums en competencia para que los padres puedan elegir qué educación dar a sus hijos. El único papel útil que el Estado puede cumplir en esta materia es el de dar recursos a aquellas personas que no se puedan permitir una educación, pero en ningún caso proveer esta educación.

Una de las cuestiones más difíciles de resolver para las democracias actuales es el modo de conjugar la libertad con la igualdad, dos derechos deseables para que funcione la vida social. ¿Pueden hacerse sin la intervención del estado?
Allí donde hay mercado y más libertad hay siempre más igualdad. Es algo que surge de manera natural.


Sin embargo, en EEUU el 12 por ciento de la población vive bajo el umbral de la pobreza relativa
Sí pero, aún así, Estados Unidos tiene la clase media más alta del mundo, mientras que los países con mayores desigualdades están en África y América Latina. Es muy sencillo: en una economía de mercado se hace dinero satisfaciendo al mayor número posible de personas. Esto lo han hecho los grandes magnates: el dueño de Zara, el de Wall Mart o el de Microsoft, quienes han ofrecido productos muy buenos a precios muy competitivos. ¿El resultado? Más calidad de vida gracias a estos productos y más clase media gracias a los empleos generados. Cuando el gobierno se introduce en este proceso, a través de prebendas estatales, licencias u otros mecanismos de control, el nivel de vida no aumenta al mismo ritmo y las diferencias entre ricos y pobres se hacen mucho más evidentes.

En España, la pregunta inevitable en materia económica es si caerá junto a Grecia, Irlanda y Portugal. ¿Qué opina?

Dependerá de las reformas que se hagan. Por un lado, es urgente equilibrar los presupuestos. Hay que reducir el gasto pero sin subir los impuestos porque, si no, acabaremos por ahogar la economía española. La primera medida no es hacer recortes, es sacar la podadora y dejar los impuestos como están o, incluso, reducirlos. Por otro lado, hay que fomentar determinados cambios culturales. España no es competitiva y, a pesar de que haga los recortes necesarios, no crecerá hasta que no cree valor. Los dos factores clave para poder competir son el trabajo y la energía, y nos encontramos con que nuestro mercado laboral es uno de los más inflexibles del mundo y la electricidad es de las más caras. ¿Cómo vamos a salir de la crisis en esta situación? Si no queremos caer, repito que es urgente recortar, por un lado y, por otro, permitir que el trabajador sea más productivo.

¿Puede el Ejecutivo actual acometer estas reformas?

Sinceramente, creo que este año de Zapatero será el mejor de todo su gobierno. Entre quedar como el presidente que arruinó España o quedar como el que puso en marcha una serie de reformas que harán de este un país más competitivo, el presidente optará por esto último. En realidad, tengo más esperanza en el año que le queda al PSOE que en las libertades que vaya a traer el PP, que es lo que hace falta para salir de la crisis.


¿Qué países saldrán consolidados de esta crisis?
Hay países que ya han superado esta crisis. Panamá, Costa Rica o Chile llevan mucho tiempo con niveles de crecimiento muy elevados. Canadá y Nueva Zelanda tienen ya altas tasas de crecimiento y muchos países asiáticos van en la misma dirección. Sobre China diría que no hay que ser tan optimistas. Es de las primeras economías porque es muy grande, pero para que se consolide como líder tiene que acometer grandes reformas y dar muchas más libertades a sus ciudadanos. EEUU es un interrogante. La sociedad civil puede revertir el proceso de la intervención del Estado en la economía y eso puede relanzar el país, aunque, como digo, está por ver. Finalmente, creo que Europa está estancada. Hay que cambiar muchas cosas para que el carro europeo se reactive. Tenemos que sacurdirnos las ideologías y dejar que los mercados puedan organizarse y proponer soluciones de futuro creativas.

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