isla en el Atlántico
En una isla sin apenas playas, el abrupto dibujo de sus montes desciende lentamente hacia el mar, en acantilados de caídas imponentes; una línea de montañas de naturaleza volcánica recorre la isla de su vertiente oriental a la occidental. Entre unas y otras elevaciones, profundos valles, las ribeiras; y en las laderas, los pequeños cultivos de los agricultores de la isla, que a falta de otros terrenos, han desarrollado la habilidad de aprovechar estos espacios.