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CRÓNICA GASTRONÓMICA

Un gran almuerzo en Cepa 21 Restaurante

lunes 29 de febrero de 2016, 13:38h
Actualizado el: 04 de marzo de 2016, 13:01h
En Castrillo de Duero, a muy pocos kilómetros de Peñafiel, corazón de la Ribera del Duero, el restaurante Cepa 21 (Nacional 122, km 297. Tfno. 983 484 084. Castrillo de Duero. Valladolid) se integra en la bodega del mismo nombre, propiedad de la familia Moro (los hermanos José y Javier) y rodeada de 50 hectáreas de tempranillo o tinto fino, en un entorno tan sereno como privilegiado. Un lugar verdaderamente único. Esta bodega forma parte del mismo grupo que las Bodegas Emilio Moro, muy clásicas en la región y de corte más tradicional.

Cepa 21 Restaurante es, por lo tanto, un espacio para disfrutar, como ocurrió hace pocos días cuando tuve el placer de descubrir, en ese escenario tan perfecto como relajante, la cocina tradicional pero razonablemente actualizada de Alberto Soto, un cocinero con pedigrí que pone todos los cuidados en la materia prima. En 2014 fue nombrado Mejor Cocinero de Castilla y León por la Academia Castellano-Leonesa de Gastronomía, que preside Julio Valles.

Complemento a una experiencia enoturística

Cepa 21 obtuvo un sol en la última edición de la Guía Repsol, reconociendo así la interesante propuesta gastronómica y la calidad del joven equipo que encabeza Soto y que convierte la visita al restaurante en un complemento perfecto para cualquier planteamiento de enoturismo; una actividad alrededor de la cual la bodega ha diseñado propuestas muy diferentes. Además, beneficiándose de sus extraordinarias condiciones, restaurante y bodega albergan todo tipo de eventos y convocatorias.

Durante mi visita disfruté del Gran Menú Cepa 21, en el que se sucedieron piezas de una calidad media elevada: el cappuccino de lentejas y apionabo, la croqueta líquida de cecina, el crocante de ajo con brandada de bacalao, la empanadilla de carrillera ibérica y pera, las rocas de queso curado de oveja de Valoria la Buena, el bocadillo de panceta a la brasa, pesto en texturas con piñones de Pedrajas, huevos fritos de corral con carabineros, paté de lechal con setas escabechadas, ravioli de setas a la carbonara con bastones de queso ahumado de Serrada, tallarines de calamar en su tinta y encebollados, lubina salvaje con ajo negro, solomillo y verduras asadas al sarmiento y un postre singular llamado, como corresponde al escenario, “vendimia”.

Grandes vinos para armonizar un menú territorial


Un menú genuinamente territorial construido alrededor de los grandes productos castellano-leoneses, muchos de ellos muy cercanos a la propia bodega, que me resultó más que interesante. Y uno de los aspectos más destacados del almuerzo fueron los vinos, un Champagne excepcional, el Bollinger Grand Année del año 99. Después uno de los grandes vinos de Ribera del Duero, probablemente de España, el Malleolus de Valderramiro 2004, sencillamente inolvidable; y también el Malleolus Sanchomartín de 2006.

Entre los estupendos “vinos de la casa”, hubo una novedad, un vino sencillo pero muy agradable, Cepa 21 del 2011 (quizás menos logrado el Cepa 21 del 2005) y uno que no conocía pero que me gustó mucho, el Malabrigo 2009.

Bodega minimalista y funcional, toda una revolución en el momento en que fue inaugurada hace alrededor de una década, Cepa 21, con espectaculares vistas sobre la Ribera del Duero, se completa con este restaurante ambicioso, que, apenas a dos horas de Madrid, aspira a consolidarse, con una buena relación calidad-precio, como una de las grandes mesas de Castilla y León.
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