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26ª CUMBRE DEL CLIMA

Los dirigentes mundiales, obligados a tomar medidas para salvar el Planeta

Los dirigentes mundiales, obligados a tomar medidas para salvar el Planeta
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(Foto: Efe)
EL IMPARCIAL
domingo 31 de octubre de 2021, 14:05h
El presidente de la COP26, Alok Sharma, subraya que el principal objetivo de la COP26 es “limitar el ascenso térmico a 1,5 grados”.

"Me produce un gran placer declarar abierta la 26 sesión de Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático", dijo la chilena Carolina Schmidt, presidenta de la COP25 a la hora de dar el relevo de la presidencia al británico Alok Sharma.

La escocesa ciudad de Glasgow acoge desde este 31 de octubre hasta el próximo 12 de noviembre la 26ª Cumbre del Clima (COP26), una cita clave en la que las principales naciones de la Tierra volverán a sentarse para negociar, en plena crisis energética y con la amenaza de la pandemia aún presente, una salida conjunta frente al avance del cambio climático antropogénico. El presidente designado de la COP26, ha explicado que “el principal objetivo de la COP26 es “limitar el ascenso térmico a 1,5 grados” y, para ello, “los datos científicos indican que tendremos que producir menos carbono del que sacamos de la atmósfera”, algo que se conoce como “cero neto”, para la segunda mitad del siglo.

Nada más declarar inaugurada la conferencia, llegó desde Roma la noticia de que los líderes del G20 han acordado mantener el techo del calentamiento global en 1,5 grados y emprender acciones para ello, que supone precisamente el gran desafío de la COP26.

Pero si algo han demostrado los últimos encuentros de este tipo es la extrema dificultad para que intereses tan dispares, en muchos casos contrapuestos, puedan encontrar una solución beneficiosa para todas las partes. Sucedió en la COP24 de Katowice y también en Madrid en la COP25, a finales de 2019, por citar los últimos ejemplos. En ambos casos, las insalvables diferencias entre unos y otros desembocaron en acuerdos de mínimos. Y todo parece indicar que, salvo mayúscula sorpresa, este año sucederá lo mismo.

Como en ediciones pasadas el foco de debate volverá a girar en torno a dos asuntos: la ambición medioambiental y la financiación. Según el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, las metas que han anunciado los países son insuficientes para cumplir con el Acuerdo de París de 2015, que fijaba el compromiso de evitar que las temperaturas a final de siglo suban por encima de los 2 Cº respecto a los valores preindustriales, con la esperanza de que no pasen de 1,5 ºC. De hecho, y pese a la pandemia, la concentración de gases de efecto invernadero volvió a registrar un nuevo máximo en 2020, de acuerdo al último informe de la Organización Meteorológica Mundial. En agosto fue el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), quien advirtió que el planeta atraviesa su periodo más cálido en 2.000 años y que el cambio climático tendrá efectos irreversibles durante milenios.

El otro gran escollo sigue siendo el de la financiación de los países en vías de desarrollo. Mientras los Estados más avanzados tratan de acometer la transición ecológica para cumplir con los compromisos adquiridos, un gran número de naciones menos desarrolladas (con India a la cabeza) y altamente dependientes de los combustibles fósiles necesitarán urgentes inyecciones de recursos para poder mantener el ritmo sin descarrilar. En la Cumbre de París los países ricos prometieron a los Estados pobres 100.000 millones de dólares al año entre 2020 y 2025, pero el pasado ejercicio sólo se alcanzaron los 79.600 millones, según cifras de la OCDE. Con los últimos compromisos de Alemania y Canadá se espera que se superen los 100.000 millones en 2023, pero la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen quiere "cerrar la brecha" antes y espera que las contribuciones europeas aumenten "en los próximos días". La UE y sus Estados miembros son los primeros contribuyentes en esas transferencias, con unos 25.000 millones de dólares en 2020 a los que se sumarán otros 5.000 millones hasta 2027.

La presidenta de la CE, Ursula von der Leyen | EFE

Bloques climáticos

La Unión Europea ha asumido con gusto el papel de líder global en la lucha climática, con la vista puesta en una carrera energética por sostenibilidad y hacia la energía renovable en la que espera ganar competitividad internacional: recortar emisiones en un 55 % en 2030 respecto a 1990 y alcanzar la neutralidad climática en 2050. Europa, que actualmente está diseñando la legislación para cumplir esos objetivos, apremia al resto de la comunidad internacional a que muestre más ambición climática y solidaridad financiera. La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, señaló como objetivo de la COP26 que la comunidad internacional se comprometa a recortar esta misma década las emisiones de CO2 y aumentar la financiación de los países ricos a los pobres para esa transición.

Aunque ya no forma parte de la UE, el Reino Unido, país anfitrión de la COP26, va por la misma línea que el bloque comunitario y aspira a alcanzar las "emisiones cero" en 2050, con una senda de reducción del 68 % para 2030 y del 76 % para 2035, así como descarbonizar el sistema eléctrico para 2035.

Los presidentes de China y Rusia (primero y cuarto país más contaminantes), Xi Jinping y Vladimir Putin no asistirán a la cumbre, tal y como viene siendo habitual. Tampoco lo hará el brasileño Jai Bolsonaro. Pese a estas notables ausencias, estas tres naciones han avanzado en sus objetivos en los últimos años. Pekín ha elevado sus objetivos desde el Acuerdo de París y espera alcanzar la neutralidad climática en 2060, pese a que cuenta con marcar su pico de emisiones en 2030. Moscú, gran productor de combustibles fósiles, aspira a reducir en un 79 % las emisiones de gases de efecto invernadero hasta 2050, respecto a 1990, y baraja la posibilidad de fijar la meta de cero emisiones también en 2060. Brasil, por su parte, se ha comprometido en terminar con la deforestación para 2030 y desprenderse del CO2 en 2050.

Sí estará, en cambio, el norteamericano Joe Biden, que, a diferencia de su predecesor, Donald Trump, se ha abanderado en la lucha climática desde el primer momento, regresando al Acuerdo de París poco después de llegar a la Casa Blanca. También participará el indio Narendra Modi, cuyo país, tercer emisor de dióxido de carbono todavía no ha aclarado aún para cuándo aspira a la neutralidad climática.

En otras grandes economías desarrolladas también han proliferado nuevos compromisos: Japón se propone reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 46 % para 2030, Corea del Sur aspira a la neutralidad climática en 2050 y Nueva Zelanda cuadruplicará su ayuda internacional contra la crisis climática. Australia, uno de los principales exportadores de carbón y emisores de gases contaminantes del mundo, se ha comprometido sorpresivamente esta semana a alcanzar un objetivo de emisiones netas neutras para el 2050

Los Países Menos Desarrollados, bloque que reúne a 46 Estados de África, Asia-Pacífico y el Caribe con más de 1.000 millones de personas, quieren que la COP26 aporte una respuesta "justa y ambiciosa" al cambio climático y reclaman, en particular, un incremento de la trasferencia de fondos de las economías ricas a las pobres.

El presidente estadounidense, Joe Biden | EFE

España, "con los deberes hechos"

España acude a la COP26 "con los deberes hechos", según la directora de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, Valvanera Ulargui, porque "se ha trabajado duro para elevar la ambición climática" y "alinear a España con el objetivo climático europeo".

"Hay que cerrar las brechas que se visualizan en términos climáticos" y demostrar que se están cumpliendo los objetivos del Acuerdo de París firmado en la COP21, ya que supone "un punto de medición y reporte de los objetivos comprometidos". En ese sentido, destaca la aportación española a la elevación de las metas europeas de reducción de emisiones, que la UE aspira alcancen "un objetivo del 55 % para 2030", compatible con el marco nacional español, ya que existe el compromiso de incrementar esa reducción en un futuro.

El llamado 'Paquete de Glasgow' -reducción de emisiones, adaptación al cambio climático, financiación a los países más vulnerables y afianzamiento del libro de normas del Acuerdo de París- debe permitir llegar al grado y medio de subida de temperaturas "como límite máximo del riesgo" que hay que aceptar.

Este conjunto de medidas ha de alinearse con el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y, al mismo tiempo, responder a las demandas de "solidaridad y ambición" de los países más vulnerables.

Respecto a la financiación climática, Ulargui recuerda lo "lejos" que se está del objetivo de movilizar 100.000 millones de dólares anuales destinados precisamente a estos países y llama la atención sobre la próxima cumbre del G20 en Roma este fin de semana. Allí, los líderes mundiales aportarán "un soporte político claro" a la descarbonización de la economía" y proporcionarán "anuncios concretos" respecto a las Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC por sus siglas en inglés) de cada país.

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