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Ensayo

Margaret Atwood: Cuestiones candentes

domingo 23 de abril de 2023, 19:16h
Margaret Atwood: Cuestiones candentes

Traducción de David Paradela López. Salamandra. Barcelona, 2023. 496 páginas. 24 €. Libro electrónico: 9,99 €. Imprescindible recopilación de más de sesenta textos: artículos, prefacios, recensiones, obituarios de la gran escritora canadiense, donde aborda temas, sin duda “candentes”, como el feminismo o el cambio climático, entre otros. La autora de la mítica novela distópica “El cuento de la criada” es también una excelente ensayista. Por Ángela Pérez

Han pasado varias décadas desde su publicación, pero El cuento de la criada, de Margaret Atwood (Ottawa, 1939), sigue cosechando el interés de numerosos lectores. La historia de Offred en la autoritaria República de Gilaed la convirtieron en un referente de la novela distópica a la altura de grandes clásicos de género como 1984, de George Orwell, Fahrenheit 45, de Ray Bradbur, entre otros. En El cuento de la criada, la escritora canadiense hacía hincapié en el asunto de los derechos de las mujeres, suprimidos en el siniestro territorio donde se desarrolla la obra. Después, Margaret Atwood escribió una segunda parte, Los testamentos, donde el régimen de esclavitud femenino seguía, incluso incrementado.

Los derechos de la mujer y el feminismo son una de las grandes preocupaciones de Atwood. Aparece no sólo en El cuento de la criada, sino también otras novelas, especialmente en su ambiciosa trilogía formada por Oryx y Crake (2003), El año del diluvio (2009) y Maddaddam (2021). Así, como no podía ser de otra manera, lo aborda en su colección de trabajos ensayísticos Cuestiones candentes –que abarcan desde 2004 hasta 2021-, sobre todo en el artículo significativamente titulado “¿Soy una mala feminista?”, donde aclara y se defiende de las acusaciones de ser precisamente “una mala feminista”. La arremetida contra Atwood arreció a raíz de que en 2016 firmase una carta abierta en la que se pedía que la Universidad de Columbia Británica depurase responsabilidades por la forma en la que se gestionó la acusación de agresión sexual contra un profesor, Steven Galloway, jefe del Departamento de Escritura Creativa.

Luego, se demostró judicialmente que no era culpable, pero ya había sido “linchado” sin pruebas. Atwood se pregunta: “¿Son personas ecuánimes estas Buenas Feministas? Si no lo son, lo único que habrán conseguido es dar pábulo al viejo cuento que sostiene que las mujeres son incapaces de actuar con justicia o de juzgar con imparcialidad, y por tanto les habrán regalado a sus oponentes un motivo más para negarles puestos de decisión en el mundo”. Porque la postura de Atwood, es inequívocamente feminista, pero eso no le impide aceptar sin matices movimiento como el #MeToo: “En general, el efecto del #MeToo fue, creo yo, positivo en el sentido de que dejó bien claro que conductas como la de Harvey Weinstein no volverían a tolerarse. No obstante, sigue habiendo debate acerca de los pros y contras de las denuncias en las redes sociales, y las ‘guerras culturales’ aún no han terminado. Con este telón de fondo, escribí sobre la necesidad de la verdad, los datos contrastados y la ecuanimidad, como hicieron los cronistas del caso Weinstein, el caso Bill Cosby y otros muchos”. El feminismo de Atwood es de ley y no cae en los simplismos por los que se han ido despeñando las sucesivas Olas, ni presenta a las mujeres sin mácula ni tacha.

Igualmente, otros temas trata Margaret Atwood en esta imprescindible recopilación de más de sesenta textos: artículos, prefacios, recensiones, obituarios. Por ejemplo, comenta la composición de algunas de sus novelas, como El cuento de la criada, Los testamentos, Maddaddam, Oryx y Crake, y La semilla de la bruja. O analiza atinadamente la figura y la obra de algunos escritores como, entre otros, Doris Lessing, Ursula K. Le Guin, Kafka y su compatriota, la maravillosa cuentista Alice Munro: “En los relatos de Munro habita el desasosiego; abundan los momentos de nerviosismo y la sensación vertiginosa y mareante de estar caminando por el filo de un acantilado. Los personajes se enfrentan a la ambivalencia de sus motivaciones: valoran el arte, pero se burlan de sí mismos por dedicarse a él”.Asimismo, estudia asuntos como el cambio climático, la pandemia, los géneros literarios o las conflictivas relaciones entre el poder y los creadores.

Margaret Atwood es incómoda, sobre todo en el mundo de hoy quizá cada vez más radicalizado -“Las Malas Feministas como yo no somos aceptables ni para la derecha ni para la izquierda, en épocas de extremos ganan los extremistas”-. Y no se ampara en tópicos, como la mitificación del artista, por muy bonitos que resulten: “Hay creadores de toda condición y pelaje. Algunos son simples bufones a sueldo, oportunistas que sólo miran por el dinero. Otros tienen objetivos más siniestros. Ni las películas ni los cuadros ni los escritores ni los libros poseen cualidades inherentemente sagradas. Mein Kampf era un libro”.

Su independencia, su criterio libre, convierten a Margaret Atwood, excelente ensayista también, en imprescindible.

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