La Academia Española de Gastronomía homenajeó a Joan Mesquida, Secretario de Estado de Turismo, a través de la concesión del diploma acreditativo del Premio Nacional de Gastronomía 2008, en un acto que tuvo lugar en el Teatro Real de Madrid. Joan Mesquida, mallorquín de Felanitx de 46 años, llegó al cargo en la primavera de 2008. Antes había sido director general de la Policía y la Guardia Civil en el Ministerio del Interior y, entre 1999 y 2003, conseller de Hacienda y Presupuestos del Govern balear.
Asistieron un buen número de personalidades, entre ellas Antonio Bernabé, director general de Turespaña; Isabel Oliver Sagredas, consellera de Turismo del Govern balear; o Gonzalo Pascual, presidente del Consejo Superior de Turismo de CEOE, que tuvo una emotiva intervención y que elogió la profesionalidad y la eficacia de Joan Mesquida.
Y, en representación de las distintas academias autonómicas de Gastronomía, sus respectivos presidentes: Joan Gual (Mallorca), Miguel Garrido (Madrid), Federico Lipperheide (País Vasco), Manuel Iglesias (Tenerife), Antonio Martínez Buzo (Extremadura), Víctor de la Serna (vicepresidente de Castilla-La Mancha), Julio Vallés (Castilla y León), Ángel de Uña (Aragón), Fernando Galbete (Navarra) y Miguel Escudero (Las Palmas), todos los cuales celebraron después, en unión de Ymelda Moreno, presidenta de la Cofradía de la Buena Mesa y de mí mismo, como presidente de la Real Academia Española, una reunión conjunta.
Defensa de la gastronomía dentro y fuera de España En el curso del acto de entrega, Ymelda Moreno agradeció al homenajeado la labor que está llevando a cabo en pro de la gastronomía dentro y fuera de España. Y el crítico gastronómico José Carlos Capel, en nombre de la prensa, tras agradecer a Mesquida su buena disposición para apoyar a la cocina española, dijo que “hemos tenido una década prodigiosa entre 1995 y 2005 pero aunque hoy ha cambiado la tendencia, nuestro país también lidera la nueva corriente que considera que hemos dejado atrás la pompa y la ostentación y hoy el lujo es una cocina servida en pequeñas raciones, la privacidad y la informalidad, es decir la cultura de la tapa. Lo importante es que sigamos aprovechando este momento”.
También intervinieron Pedro Aznar (de la Bodega Marqués de Riscal, que ofreció el champagne Laurent Perrier, ultrabrut, el blanco verdejo y el Tinto Reserva del 2004).
Yo mismo también hablé, resumiendo todas las opiniones anteriormente emitidas en una palabra, “libertad”, que, en el campo de la gastronomía, significa haber dejado atrás las reglas francesas y apostado por una alta cocina creativa y en raciones pequeñas, servidas en locales de diseño, es decir, una nueva cultura de la tapa, libertad para el cocinero y, también, para el comensal. Creo que, si conseguimos introducir en el mundo nuestros “gastrobares”, habremos contribuido a que triunfe también el proyecto de “marca España”. Por eso, homenajeábamos a Joan Mesquida, máximo responsable de los millones de personas que vienen a España, entre otras cosas, a comer.
Gastronomía como pilar del turismo
Joan Mesquida cerró el acto agradeciendo “todo el cariño recibido” y poniendo en duda sus merecimientos para ello. Sólo reconoció “trabajar en algo que me apasiona. La gastronomía se ha convertido en un pilar del turismo porque cinco de los setenta millones de personas que nos visitan acuden por razones gastronómicas, pues tenemos en este momento el liderazgo mundial, una condición que pretendemos revalidar con la concesión por parte de la Unesco para la Dieta Mediterránea y la Gastronomía española la categoría de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”.
Destacó que “también tenemos a cuatro de los ocho mejores restaurantes del mundo, lo que nos obliga a mucho. Y este momento boyante pretendemos aprovecharlo con iniciativas como el apoyo al Primer Congreso del Turismo y la Gastronomía, que tendrá lugar en 2010 en Madrid, para lo que contaremos con el apoyo de la Real Academia Española de Gastronomía y la Cátedra Ferran Adrià.
El acto incluyó un aperitivo servido por el Grupo Cantoblanco, que encabeza el gran empresario Arturo Fernández, presidente de la Ceim, y fue regado con vinos de Marqués de Riscal, seleccionados por Peru Aznar, quien asimismo felicitó a Mesquida por el triunfo de la gastronomía, incluido el vino, y el turismo español en el mundo.