La explosión de Heurtel remató la reacción del bloque catalán pleno de carácter, pero Llull forzó la prórroga y los madridistas renacieron con polémica. Mas el título fue para los catalanes.
La ida de semifinales copera quedó en tablas con un Madrid que se conformó con su tempranero gol y un Barcelona que igualó gracias a la insistencia de Malcolm, el mejor de los culés.
Un gran Barça Lassa, cimentado en la gran actuación defensiva del equipo, y de la actuación individual de Chris Singleton y Kevin Pangos, le apagó la luz a Olympiacos al que derrotó por 55-76 y desbancó de la quinta plaza de la clasificación.