culpan de la filtración a Hicham
La noticia de que el rey Mohamed VI ha invertido decenas de millones de dólares en un complejo turístico en Macao, primer paraíso asiático de los casinos, ha sacudido la opinión pública marroquí. El Comendador de los Creyentes, tal como se considera el joven soberano respecto a sus súbditos, ha colocado un cuantioso capital en los juegos de azar, prohibidos rigurosamente por la doctrina islámica. La corte alauita busca afanosamente un chivo expiatorio a quien cargar culpas para salir del paso.