SÍMBOLOS DE REPRESIÓN
Pocos símbolos humillan y rebajan tanto la condición humana como los muros de separación. Estas construcciones van más allá de la división geográfica y cruzan la línea de lo ideológico, lo cultural o lo humano. No son pocos los ejemplos que nos ha dejado la historia, desde el muro de Adriano hasta el de Berlín, de extensos e impenetrables kilómetros de piedra y alambrada que han separado naciones, pueblos y hasta familias enteras. A día de hoy, y a pesar de la mala publicidad que conllevan para aquellos regímenes dispuestos a construirlos, todavía se levantan esta clase de muros por todo el mundo.