El partido, que enfrenta a Boca y River, está considerado de alto riesgo y contará con uno de los dispositivos de seguridad más importantes que se han desplegado en nuestro país.
El autobús del equipo visitante fue atacado por hinchas y dos jugadores resultaron lesionados. La CONMEBOL ha presionado para que se juegue, pero se ha impuesto la razón y Boca ha conseguido un aplazamiento de un día. El G20 obliga a que la vuelta de la histórica final se dispute este domingo.