en la fundación manuel benedito
Hace cinco, siete o nueve décadas, Manuel Benedito era uno de los artistas más famosos y considerados de España. Es cierto que en sus últimos años había quedado encasillado por la crítica como un pintor académico, pero prueba de su popularidad es que a su entierro en 1963 acudieron miles de valencianos. Hoy, la visión de sus obras nos permite descubrir un pintor con unas grandes facultades, capaz igualmente de realizar una nota breve, inspirada, sobre un paisaje o una anécdota de la vida cotidiana, de pintar un retrato a través del que escuchamos latir al personaje o también de ponerse a la faena y concluir un encargo de tono más o menos decorativo. Una exposición organizada en Madrid lo recuerda.