Jardiel en la noche madrileña
Hace más de una década, Francisco Ruiz Ramón apuntaba: “Jardiel Poncela es un dramaturgo al que la historia del teatro español del siglo XX parece haberle asignado el Purgatorio.” Sacarlo de ese cruel entresuelo donde no puede descender al Infierno de la desaprobación, pero tampoco elevarse a la Gloria de los intocables, como Valle-Inclán o Lorca, requeriría puestas en escena tan creativas como lo son los propios textos del autor, tal como hiciese Juan Carlos Pérez de la Fuente con “Angelina o el honor de un brigadier”, o muy destacadamente Sergi Belbel con “Madre, el drama padre”, de una fabulosa brillantez.