Así es la vida y así nos la enseñó Nuestro Señor: “las palmas que hoy te saludan, mañana te azotarán”. Comienza la semana en la que recordamos la pasión y muerte de Jesucristo, con la entrada triunfal, este Domingo de Ramos, en la ciudad que, unos días más tarde se volverá contra Cristo.
El papa Francisco se lamentó de la "forma ciega y brutal de violencia que no cesa de derramar sangre inocente en diferentes partes del mundo", durante su mensaje de Pascua tras la misa del Domingo de Resurrección.
Hoy las palabras torean en el ruedo de la obscuridad, dónde hasta la ciencia médica pincha en hueso, no por falta de destreza y recursos sino porque los milagros son escasos.