El 27 de enero de 1945 el Ejército Rojo liberó el campo de exterminio de Auschwitz. Los padecimientos de los judíos enviados allí son ya conocidos. Ha habido ocasión de escribir sobre ello en el pasado en esta misma columna. No es preciso, pues, recordar de nuevo el horror que el campo representa ni cómo simboliza la barbarie del siglo XX.
Tal vez este día sea, en cambio, un momento propicio para advertir sobre el olvido o, peor aún, sobre el desprecio. Este 27 de enero de 2024, 79 años después de la liberación de Auschwitz, en Madrid ha habido una concentración en que se ha reivindicado una Palestina libre de judíos. Eso y no otra cosa significa la consigna “desde el río hasta el mar”. Casi ochenta años después de aquel día de 1945, en Europa, se alzan de nuevo voces que claman por la destrucción de los judíos.
En Madrid, el mismo día en que el mundo recuerda el Holocausto, el Frente Popular de Liberación de Palestina, catalogado como organización terrorista por la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá, convocó a través de una organización-pantalla una manifestación desde Atocha hasta la Plaza de España. Acudieron miles de personas. Se fletaron autobuses desde el resto de España. Hubo bailes. Entre el centenar de organizaciones convocantes estaban también Podemos, las Juventudes del Partido Comunista de España y Arrán. A la manifestación acudió Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia.
No, no crean a quienes pretenden introducir matices después de haber pedido la muerte para los judíos. Dirán que no son antisemitas, sino antisionistas. Dirán que se refieren a los israelíes. Dirán que los israelíes han hecho a los palestinos lo mismo que ellos sufrieron. Pretenderán, en fin, buscar coartadas para justificar la masacre. Entroncarán así con una espantosa tradición intelectual europea que atraviesa nuestra historia y caracteriza la modernidad: el antisemitismo.
Por supuesto, Sira Rego afirmará que condena los crímenes del nazismo, pero sus actos enturbiarán esas afirmaciones. Su compromiso se debilita en cuanto se le pide condenar a Hamás y reconocer el derecho de Israel a existir y a defenderse. En Europa abundan los que se compadecen por los judíos muertos, pero condenan a los judíos vivos.
Israel combate por su supervivencia contra un enemigo que se esconde entre los civiles. Libra una lucha asimétrica contra una organización terrorista que utiliza como escudos humanos a los ancianos, las mujeres y los niños. Pelea contra unos asesinos que camuflan las lanzaderas de cohetes y misiles en guarderías, colegios y hospitales. No se perdona a Israel que trate de sobrevivir y se defienda.
A casi 80 años de la liberación del campo, en Europa se vuelven a escuchar llamamientos a matar judíos. Las manifestaciones islamistas y yihadistas posteriores a los atentados terroristas del 7 de octubre de 2023 han revelado la profundidad y extensión de la radicalización islámica en nuestro continente. También ha mostrado la confusión moral y la debilidad de sus sociedades.
Casi 80 años después de la liberación de Auschwitz, en España, miles de personas se han congregado para pedir la muerte de los judíos. Todo palestino, todo árabe, todo musulmán sabe qué significa “desde el río hasta el mar”. Todo judío y todo israelí lo sabe igualmente. “Desde el río hasta el mar” significa la culminación en el Oriente Medio de los planes que Hitler tenía para los judíos de todo el mundo.
Eso es lo que se reivindicó ayer por la tarde en Madrid mientras el mundo recordaba el Holocausto.