
En la foto: en la derecha Bittor Argimonitz, director y chef de Etxebarri y a la izquierda Mohammed Abdala somelier con Rafael Anson, presidente de la Academia Iberoamericana de Gastronomia
Hay semanas en el calendario gastronómico que marcan un antes y un después, y los primeros días de noviembre de 2026 nos han dejado una de esas citas imposibles de pasar por alto. La gran familia de los Fifty Best se ha desplazado hasta Lima del 2 al 4 de noviembre para celebrar su gala global. Una elección que no es casualidad: la capital peruana vive un momento dulce, coincidiendo además con su nombramiento por parte de la Academia Iberoamericana de Gastronomía como Capital Iberoamericana de la Cultura Gastronómica de la Alta Cocina (2026-2027).
Estar allí, de un modo u otro, te hace pensar en cómo ha evolucionado este universo.
Echando la vista atrás, resulta curioso recordar los inicios de los Fifty Best. En sus primeros años, cuando el ranking dependía exclusivamente de los lectores de la revista Restaurant, era lógico que el acento y los aplausos se inclinaran hacia los chefs anglosajones. Sin embargo, el punto de inflexión llegó cuando rediseñaron por completo el sistema de votación: se dividió el mapa en 30 regiones, con 30 votantes equilibrados en cada una de ellas.
Ese cambio democratizó el juego y nos regaló páginas doradas. ¿Cómo olvidar aquellos cinco años consecutivos en los que Ferran Adrià reinó en el número uno? Y cuando El Bulli cerró sus puertas, la consagración como mejor chef de la década 2010-2020 fue un acto de justicia poética.
Hoy en día, los Fifty Best se han consolidado como un contrapeso necesario, fresco y muy dinámico frente a la clásica y a veces encorsetada Guía Michelin. Lejos de limitarse a una única lista, la organización despliega hoy más de cincuenta reconocimientos que monitorizan el pulso culinario del planeta.
Si miramos el histórico, el orgullo patrio es inevitable. España ha sabido mantenerse en lo más alto gracias al talento inagotable de los Hermanos Roca y, más recientemente, al despliegue vanguardista de Disfrutar (sin olvidar el triunfo reciente de Asador Etxebarri).
Pero si hay un epicentro que encarna la cumbre de este deporte, ese es Lima. Dos nombres Iberoamericanos han alcanzado la preciada cima mundial desde suelo peruano: Central, de Virgilio Martínez y Pía León, y Maido, de Mitsuharu Micha Tsumura. Que la gala de este año se haya celebrado allí suena a rigurosa justicia geográfica y cultural. Lima no es solo una sede; es un territorio donde el producto, la biodiversidad y la memoria se convierten en alta cocina de categoría universal.
Y un éxito de Iberoamerica 15 restaurantes iberoamericanos entre los 50, más concretamente 4 entre los 10 mejores, Etxebarri, Quintonil en Ciudad de Mexico, Kjolle en Lima y Diverxo en Madrid.