mundo árabe
La revolución árabe que ha cumplido un año de vida desde el fin de la dictadura tunecina y egipcia, ha conseguido un efecto colateral inesperado: los dos países del Magreb central, Marruecos y Argelia, se muestran resueltos a romper con la inercia del pasado y la sempiterna disputa de influencia geopolítica. El nuevo jefe de la diplomacia marroquí, el islamista Saad Eddine Othmani ha viajado a Argel con el objetivo de reactivar las relaciones bilaterales y sacar a la Unión del Magreb Árabe (UMA) del coma inducido en el que se encontraba desde hace ya seis años.