Los candidatos han protagonizado un debate mucho más bronco que el del lunes con contínuas interrupciones y reporches mutuos.
Los lideres de PP y Cs supieron silenciar al presidente del Gobierno, Iglesias fue el más brillante y Sánchez acabó siendo el más encorsetado.
La Semana Santa jugó en su contra y perdió medio millón de espectadores con respecto a MasterChef el martes pasado.