El Gobierno ha hecho bastante bien su principal reforma, que es la laboral. Y la financiera, de gran trascendencia, merece más halagos que críticas. Pero con los presupuestos no parece haber convencido a nadie. Y no está claro que tenga margen de error.
Fedea ha elaborado un informe sobre los cien primeros días del gobierno de Mariano Rajoy. Luis Garicano, portavoz de la asociación, no se ha atrevido a suspenderlo. Pero tampoco se ha atrevido a darle algo más que un aprobado.
Se ha derramado mucha tinta por la sucesión al frente del Fondo Monetario Internacional, y eso en plena era de Internet. Claro que las aficiones privadas del anterior le echarían sal a cualquier noticia. Ahora se ha anunciado el nombre del nuevo presidente del Banco Mundial. El asunto no es poco importante.
Desde fuera de España se escruta con detenimiento la política del nuevo Gobierno. El banco Natixis hace un detallado y cuidadoso análisis y muestra sus dudas. CreditWritedowns, más dado a titulares potentes, muestra su total desconfianza.
Hay hechos sorprendentes en los nuevos presupuestos generales del Estado, otros previsibles, y aún otros que son difíciles de creer. Uno de los más sorprendentes y descorazonadores es que volvemos a los años 90', cuando el pago de la deuda se llevaba gran parte de los gastos del reino.
Una de las características de la economía occidental (en ese Occidente que incluye al Oriente desarrollado) es el desarrollo maníaco-depresivo debido a los ciclos económicos. Sin entrar en cuestiones personales, el discurso de Christine Lagarde, directora gerente del FMI, parece también maníaco depresivo.