Un tanto de Braithwaite premió el orgullo de un Leganés al que despidió en pie y con ovación su afición tras el primer triunfo de su historia en Butarque ante el Real Madrid, que jugó sin tensión competitiva y con la ventaja de tres goles de la ida de los octavos de final de Copa del Rey en su cabeza.
El Real Madrid acabó salvando los muebles en la pista del Darussafaka, colista de la Euroliga, que reaccionó en el último cuarto y estuvo a punto de sorprender a un equipo español que, con su agónico triunfo, se sitúa a solo uno del líder Fenerbahce (82-86).