De la capilla al patio
Tal y como manda la tradición, miles de madrileños peregrinan este sábado a la que fuera la Casa de San Isidro para beber agua milagrosa del “pozo del milagro”, cuyas aguas se elevaron hasta el brocal y salvaron al hijo del Santo que cayó en él de forma accidental. Una costumbre perdida durante los más de veinte años en los que este palacio de los Condes de Paredes estuvo en ruinas. Hoy recuperada, desde hace diez años con la apertura del museo, se redescubre la huella que dejó el Santo entre las calles de Madrid. Por Miriam Carmona