La designación política de los altos cargos y su manipulación, la lentitud de los procesos o la escasez de medios han hecho perder la fe a la ciudadanía en el poder judicial.
Dolores Delgado habla de “anomalía democrática” al mantener al dictador en un mausoleo público, pero no responde a los policías por los disturbios en Cataluña.