Tras un primer tiempo de monopolio local, con intervención crucial del VAR, los españoles no mejorarían demasiado y salieron de Amsterdam con un triunfo inesperado, dada la distancia de compromiso entre los dos conjuntos. Por Diego García
La ida de semifinales copera quedó en tablas con un Madrid que se conformó con su tempranero gol y un Barcelona que igualó gracias a la insistencia de Malcolm, el mejor de los culés.
El Real Madrid acabó salvando los muebles en la pista del Darussafaka, colista de la Euroliga, que reaccionó en el último cuarto y estuvo a punto de sorprender a un equipo español que, con su agónico triunfo, se sitúa a solo uno del líder Fenerbahce (82-86).