El boom inmobiliario y de la construcción arrasó la economía española, y cuando se ha retirado ha ido dejando cadáveres a su paso. La industria es uno de ellos.
El Gobierno ha renovado sus previsiones, ha adoptado nuevas medidas y ha prometido por enésima vez alguna reforma que no ha puesto en práctica. Es, en conjunto, el reconocimiento de un gran fracaso.
Reformar las pensiones es ajustar lo que se paga a lo que se puede pagar. Y como cada vez se podrá pagar menos, reformarlas consiste en que paguemos más y recibamos menos.
Ahora que la situación de Grecia se ha colado por el sumidero de las redacciones, se puede decir que nuestro país es como el vecino mediterráneo. Un país que sólo se toma en serio mantenerse en el error de dilapidar su menguante riqueza.
El Instituto Nacional de Estadística nos ha dado la fotografía de la situación de las viviendas en España al término de 2011. El resultado es muy interesante.
Nos espera una guerra. No una guerra económica, sino una guerra entre ejércitos, con armas de destrucción y de muerte. Eso es lo que piensan no uno ni dos, sino varios economistas.
El paro crece. Pero no es el único cambio que sufre el mercado laboral español. También cambia la composición por sectores. Y son movimientos muy interesantes.
Este viernes se ha empezado a tramitar la creación de una Autoridad Fiscal Independiente, que nacerá con el objetivo de vigilar que la elaboración de las cuentas públicas es compatible con los objetivos de estabilidad presupuestaria fijados por Bruselas.