el chivato
Decidí aplazar algún tiempo mi panegírico a la memoria de mi amigo Luis Aguilé, conviniendo con Byron en que, “el hombre es un péndulo entre la sonrisa y el llanto” y, desde este no encontraba las palabras. La ley del péndulo, inexorable como es, me trajo al fin a la sonrisa y es desde aquí de donde mejor puedo evocar la memoria de quien fuera un madrileño desde 1963 y español a partir del noventa.